florconfortuna

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Érase una vez una niña curiosa, observadora y soñadora, que brincaba cuando estaba feliz, y tenía el poder de hacerse invisible cuando algo no le gustaba.

Pasó muchos veranos en el pueblo, con la abuela FLORencia, que tejía por las noches, ahí le entró el gusanillo por las agujas.

La abuela FORTUNAta tejía a ganchillo, colchas a puntos diminutos, con cadenetas infinitas, era hipnótico verla tejer.

La tía CONsuelo la enseño a coser, aprendió a valorar y querer las cosas hechas a mano, porque nacen desde el corazón.

Y la vida fue pasando, se fue haciendo mayor y dejó olvidada la niña que fue. Hasta que se convirtió en madre, y maternar le devolvió a su niñez, a los juegos felices, las risas, al asombro por las cosas pequeñas, a jugar como antes.

¿Recuerdas tu muñeca favorita?
¿El rato tan divertido que pasabas con ella?
¿Las risas y los secretos que le contabas?

Así nacieron los peluches, pensando en los juegos de mi infancia, en los muñecos achuchables y blanditos.

Dibujo sus aventuras, en ilustraciones llenas de color, donde todo puede ser posible.

Todos llevan un corazón, porque los peluches cobran vida, cuando tu peque juega con ellos, y se inventa aventuras: donde surcan el mar azul, y visitan juntos planetas lejanos.

Le dará la manita cuando salgan a la calle, y dormirán abrazados.

Vuelve a jugar como antes,
inventaros aventuras,
que la risa y los juegos llenen vuestro hogar.

¿Juegas?